lunes, 20 de junio de 2011

Un extranjero, un extraño, un disidente. Un cantante mudo o un abogado tartamudo. Árboles de plástico que huelen a niño chino explotado. Payasos con el maquillaje corrido por lágrimas etílicas. Este es nuestro mundo, nuestro tiempo. París ya no es París. Sus piedras tienen el tacto de las botas del nazismo. Religiones descontextualizadas que mercantilizan la fe. Música sin alma pero plateada. Y así existimos. No percibimos que somos una generación de transición. ¿Transición hacia qué? puede que hacia la mejoría, quizá hacia el exterminio de todo lo que concebimos como humano. Y así dejamos de existir.

http://www.youtube.com/watch?v=DZfVbvSVUbw

1 comentario:

  1. Deja de engañarme con los textos o me comere todo tu helado...

    ResponderEliminar