El ser humano inventó a Dios para tener algo a lo que agarrarse en los tiempos coléricos y para agradecer a algo en los tiempos luminosos. Pobres creyentes. El 13 de julio de 1992 alguien tiró por los suelos toda la base de la religión. ¡No amigos!, clamó: ¡Dios no vendrá a arreglar vuestras elecciones asimétricas! ¡buscad el amor y la fe en otros seres humanos!
Ninguno la encontró. Solo un pusilánime que a veces se veía como un triunfador y a veces como una hiena. En un mundo de niebla, de parásitos y puñales, te has propuesto demostrar lo bella que es la vida.
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